Patrimonio
El gran templo de la villa marinera es la iglesia catedral Nuestra Señora de la Anunciación, Bien de Interés Cultural desde 1931, conjunto monumental compuesto por una serie de construcciones que ocupan una superficie de 5.000 m2 consistente en dos iglesias superpuestas, un claustro gótico y la sede del palacio episcopal. Se asienta sobre la ladera norte del antiguo cerro de Somorrostro, elevación que en el pasado se adentraba en la bahía y que acogió la población medieval. Entre 1982 y 1983 se desarrolló en el sector del Evangelio de la llamada Iglesia Baja (Parroquia del Santísimo Cristo) una serie de excavaciones que revelaron cómo aquel enclave había sido objeto de ocupación desde la Antigüedad, al sacar a la luz diversas estructuras romanas y una fortificación que abarcan de los siglos I al IV (entre ellas numerosos restos de instalaciones termales) que se identificaron como pertenecientes al Portus Victoriae Iuliobriguensis –se plantea también que dicho puerto fuera la bahía en su conjunto–.
En la Edad Media, en el mismo lugar, se alzó la ermita de San Emeterio y San Celedonio, sobre la cual se fundó en 791 una abadía y adquirió en 1131 el rango de colegiata. De la primera hay constancia en un privilegio de Sancho II de Castilla del Cartulario del Moral en dónde se cita el puerto de San Emeterio. En 1082, en un privilegio de Alfonso VI que adscribía el monasterio a los de Cayón, Esles, Llerana, Miera, Navajeda, Pámanes y Toranzo.Dicho monarca concedería a la abadía en 1099 su primer fuero o carta de inmunidad. En 1187, Alfonso VIII, al igual que hizo con otras villas de costa, concedió a Santander el fuero de Sahagún bajo jurisdicción total del abad de San Emeterio. Fue en aquella época (transición de los siglos XII al XIII cuando se considera comenzó la construcción de la iglesia baja, atribuyéndose la promoción de la obra al abad Juan Domínguez de Medina. Se trata de un templo de tres naves de cuatro tramos e igual altura rematadas en cabeceras poligonales, cuyas bóvedas se sostienen por ocho pilares cruciformes desde los cuales se despliegan arcos de medio punto rebajados con aristas achaflanadas. Al templo se abren dos puertas abocinadas y bajo él existen restos romanos visitables. La edificación de la iglesia alta (basílica catedral) se habría sucedido tras el cubrimiento de la inferior. Su planta se correspondía con la de la iglesia baja, siendo muros y pilares proyección de los de la iglesia baja, si bien la nave central era superior que las laterales. Poco después de su conclusión a finales del siglo XIII se levantó la torre del campanario con el objeto de subsanar los problemas de estabilidad que presentaban los templos superpuestos. A comienzos del XIV (1312-1341) se acometió la obra del claustro de planta trapezoidal y en cuya galería occidental se construyó el hospital del Santo Espíritu y entre éste y la puerta del claustro se levantó la capilla de Santiago patrocinada por la familia Escalante. En 1557 se concluyó el retablo mayor obra de Simón de Bueras y costeado por la villa de Santander y el Consulado del Mar de Burgos. Durante la siguiente centuria se fundaron y construyeron numerosas capillas a ambos flancos de la iglesia alta entre ellas se encuentran las trazadas por el maestro de cantería Juan de Naveda, veedor de las obras del arzobispado de Burgos para los armadores Sebastián de la Puebla (Nuestra Señora del Carmen y fundada en 1621) y Fernando de la Rivaherrera Calderón (del Rosario proyectada en 1625).
A finales de 1660 el canónigo suizo Pellegrino Zuyer visitó la región con el propósito de informar sobre el estado espiritual de la zona de cara a erigir una sede obispal (pretensión defendida desde 1567). En sus anotaciones, el religioso recogía una descripción del templo en la época. Reconocía la “fábrica antigua” del edificio sin embargo no ahorraba críticas a altares y retablos al tiempo que calificaba su estructura de “poco magnífica: de tres naves muy pequeñas” y señalaba diversas peculiaridades de la colegiata santanderina que, a su juicio, lo hacían inapropiado como sede catedralicia, entre ellas el pequeño tamaño del presbiterio, la situación del coro; en alto y a los pies en lugar de en la nave principal, la pequeñez de la sacristía y la falta de otro acceso que no fuera la puerta situada en el claustro a cuyos laterales todavía son visibles los símbolos de los reinos de Castilla y León.
Estos juicios fueron tenidos en cuenta y durante los últimos años del siglo XVII y comienzos del XVIII se acometieron diversas obras en la colegiata. Hacia 1671, concluyó la construcción del nuevo coro trazado por Francisco del Pontón Setién en 1668 y realizado por Juan de la Sierra Bocerraiz y en 1698 se abrió una nueva portada al norte, la llamada “de los Mártires” de Gregorio de la Roza que se vería acompañada de una escalera monumental (ambos elementos fueron suprimidos tras el incendio de 1941). Así mismo, se procedió a ampliar el edificio hacia la cabecera añadiendo un tramo más a cada nave y un único y amplio ábside de planta ochavada conforme a un proyecto de 1719 concluido en 1726 por José de Cereceda. En 1754 el papa Benedictino XIV promulgó la bula Romanus Pontifex que elevó la colegiata a categoría de catedral de la diócesis de Santander. Un año después, ésta recibió el título de ciudad. En 1778, el obispo Laso mandó hacer un nuevo retablo para el altar mayor. A finales del siglo XVIII, el tercer obispo de la diócesis, Rafael Tomás Menéndez de Luarca impulsó diversas reformas en ambas iglesias, así como en la torre la iglesia del Cristo el edificio contando como maestro de obras con José Alday Fernández.
El 2 de mazo de 1889 el cabildo aprobó una serie de intervenciones en el conjunto catedralicio que fueron ejecutadas entre finales de aquel año y comienzos del siguiente, dirigidas por Emilio de la Torriente y supusieron la incorporación de elementos neogóticos a la iglesia alta. Otra intervención historicista fue la construcción en 1900 de un nuevo palacio episcopal que embebió la capilla de Santiago y proyectó el arquitecto Joaquín Rucoba. En 1931 la catedral fue declarada Monumento Histórico Artístico.
El 15 de febrero de 1941 se desató un incendio en la calle Cádiz que redujo a escombros el casco histórico de la ciudad, y dañó gravemente a la iglesia alta de la catedral cuyos muros se salvaron mientras en su interior, el desplome de las tres primeras bóvedas de la nave mayor próximos a los pies provocaba graves daños en el órgano, el coro, el altar mayor, los altares de San Antonio, la Inmaculada, San Pedro y San Juan Nepomuceno, la Virgen del Pilar y la Santa Cruz con sus retablos y cuadros. La recuperación de la catedral fue encomendada al arquitecto José Manuel Bringas Vega. El proyecto, cuyas obras comenzaron el 1 de junio de 1941, supuso la demolición las cabeceras del XVIII, añadiéndose un tramo y construyéndose un nuevo crucero con cimborrio (en su exterior se colocaron las esculturas de los evangelistas de Julián Alangua) y girola. Entre los elementos eliminados se encontraban el coro bajo, la puerta y la escalera monumental de los Mártires (cuya puerta numerada se encuentra en paradero desconocido), así como la capilla gótica de Santiago sobre la cual se edificó el palacio episcopal. Simultáneamente se procedió a desmontar el sector comprendido entre la catedral y la cuesta del Hospital, haciendo desaparecer el cerro de Somorrostro sobre el cual se acumulaba la historia de la ciudad. El 25 de agosto de 1953 se inauguró la catedral y cinco años más tarde el monumento a Menéndez Pelayo, realizado por Victorio Macho y ubicado en un extremo del crucero de la iglesia alta. Entre 1994 y 1996 se llevó a efecto la restauración del claustro bajo la dirección del arquitecto Agustín Montes. De su patrimonio mueble es de destacar el retablo mayor, procedente de la arruinada iglesia de San Juan de Tamariz de Campos, trasladada tras el incendio de 1941; los bancos presentan relieves de finales del XVI y, salvo la Asunción, el resto de la imaginería es moderna. Se atribuye al ensamblador vallisoletano Alonso del Manzano y se propone como fecha de ejecución el año 1710. Otras piezas de arte mueble que aloja la catedral y han de ser reseñados son los bustos renacentistas de plata que albergan las reliquias de los Santos Mártires; una pila hispanomusulmana del siglo XIII traída según la leyenda a Santander por los marinos cántabros que tomaron parte en la conquista de Sevilla (1248); una virgen con el niño del primer cuarto del siglo XIV que estuvo colocada en un nicho en el exterior de la catedral hasta poco antes del comienzo de la Guerra Civil; y el antiguo retablo mayor de la iglesia de Santa ;María de Bareyo, ejecutado entre 1605 y 1608 por el ensamblador de Noja, Rodrigo de los Corrales Isla.
Otro de los edificios religiosos de origen medieval destacados de la villa santanderina fue el desaparecido convento de San Francisco, que se creía fundado por el propio santo de Asís en 1214. El solar en el que se ubicaba lo ocupa el actual Ayuntamiento de Santander. Se trataba de un complejo levantado a lo largo del siglo XVII sobre trazas que se estiman aportadas por Juan de Naveda. La rama femenina de dicha orden religiosa dio lugar a la instalación, hacia finales del siglo XIII, del convento de Santa Clara, en el siglo XVII se procedió a reformar su fisonomía gótica por una clasicista. Al término del siglo XIX fue acondicionado como sede del Instituto Cántabro y que desde 1911 fue reemplazado por el Instituto Cántabro (en la actualidad IES Santa Clara).
A finales del siglo XVI se remonta el origen de la iglesia y el colegio de la Compañía de Jesús (parroquia de la anunciación) . El complejo, del cual sólo resta la iglesia, representó la primera institución docente de relevancia de la villa moderna y fue fundada gracias a la aportación económica de Magdalena de Ulloa en 1595. Sus trazas se atribuyen tanto a Juan de Nates, maestro de cantería de la Junta de Voto, como a Alonso de Tolosa. Presenta una planta basilical de dos cuerpos de altura –el superior más estrecho y con escudos heráldicos– y tres naves en su interior, separadas por gruesos pilares sosteniendo arcos de medio punto cubiertas por yeserías trazadas por Juan de Mazarredonda el Mozo en 1616. Este edificio se vio gravemente afectado por el incendio de 1941 –resistieron los muros de piedra– y fue junto con la catedral, la única muestra de patrimonio que respetó el plan urbanístico seguidamente aprobado. La recuperación del templo incluyó la erección del ala del evangelio y el tramo de transepto correspondientes que habían sido derribados en 1936. El edificio, situado en la calle Juan de Herrera, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1992.
El convento de las clarisas de la Santa Cruz, en la calle Alta, es otro ejemplo de arquitectura conventual de la época moderna. Fue fundado en 1656 por Magdalena de Oquendo, esposa de Fernando de Riva-Herrero, y María Candategui. Se alzó sobre un proyecto de Fray Lorenzo de Jorganes. En 1697 comenzó su construcción, siendo rematado por Gregorio de la Roza y Bernabé de Hazas. En 1822 fue cedido para fábrica de tabacos al calor de las primeras medidas enajenadoras adoptadas durante el Trienio Liberal. Del conjunto, del que aún se distinguen la torre del campanario y las bóvedas de la iglesia, destaca la sobriedad clasicista y su pureza arquitectónica. Consta de una nave con capillas laterales entre los contrafuertes y cabecera poligonal cubierta por bóvedas de cañón con lunetos decoradas por yeserías con una media naranja baída apoyada sobre las pechinas en el crucero. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1982.
Dentro del legado barroco conservado en Santander cabe destacar también la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, en la calle Alta, cuya edificación concluyó hacia el año 1773. Se trata de un edificio de una sola nave con crucero, cuyo exterior se compone de dos partes: un primer cuerpo de piedra de sillería enmarcado con un arco de medio punto, donde se encuentra la puerta de acceso, flanqueada por pilastras adosadas, sobre la cual existe una hornacina de piedra; y un segundo compuesto por una espadaña.
Son varios los ejemplos de arquitectura religiosa representativa de las corrientes del siglo XIX que pueden verse en Santander. Uno de los más emblemáticos es la iglesia de Santa Lucía, construida entre 1854 y 1868 y considerada uno de los mejores ejemplos de arquitectura religiosa romántica de España. Fue proyectada hacia 1851 por el arquitecto Antonio de Zabaleta y se alza junto a la plaza de Cañadío. En esta iglesia acude al repertorio paleocristiano que el autor conocía de una larga temporada de residencia en Roma. Presenta una amplia nave con capillas laterales, crucero de brazos atrofiados destacado en planta, un ábside semicircular inserto en un testero recto y está cubierta por bóvedas de grutescos. Está precedida de un monumental pórtico concebido como nártex paleocristiano de cinco arcos frontales sostenidos por columnas de base y capitel jónico, al cual se accede por una breve escalinata. Sus tres puertas de acceso están rematadas con arcos de medio punto. La torre actual responde a un diseño de Alfredo de la Escalera, que altera el sencillo original. Fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento en 1987.
En Santander se conserva también un interesante y singular ejemplo de arquitectura monumental religiosa del siglo XIX: el cementerio protestante, una de las pocas muestras del patrimonio protestante de España. Fue concluido en 1870 con el respaldo de un patronato formado con las aportaciones de diversos consulados y barcos extranjeros en escala. Fue incluido en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria en 2004.
El decimonónico lenguaje neogótico está representado con varios ejemplos de interés de Santander. Uno de ellos es la iglesia y residencia del Sagrado Corazón (PP Jesuitas) de la calle San José. Se levantó sobre un proyecto del padre jesuita y arquitecto de la orden Leocadio Pasagartundúa, asistido por José María Basterra. La colocación de la primera piedra tuvo lugar en julio de 1888 y fue inaugurado en 1890. La iglesia está completamente decorada con una serie de pinturas murales realizadas por el pintor alemán Enrique Immemcamp Becker –comenzó en 1926–. Otra muestra de esta corriente arquitectónica es el convento de Nuestra Señora de la Visitación de Santa María (Salesas Reales). El convento fue concebido por el arquitecto Emilio de la Torriente en 1894; la iglesia es obra de Joaquín Rucoba, que presentó la traza en 1898. Otros dos ejemplos de arquitectura neogótica situados en la capital son la iglesia de los Carmelitas, en la calle Sol, proyectada por arquitecto José Ramón Ortiz en 1903; y el templo de los Redentoristas, en el alto de Miranda, trazado por Valentín Lavín del Noval en 1920 y concluido en 1927 por Javier González Riancho Gómez. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 2003.
En el marco de la posguerra y la reconstrucción de la ciudad se erigió la iglesia de San Francisco de Asís, proyectada en 1940 por el arquitecto Javier González de Riancho, dentro de parámetros neoherrerianos. Su planta es de tipo basilical y dispone de tres naves, con bóveda de cañón en la central y arista en las laterales. También por estos años fue levantada la iglesia de San Roque (1938), un edificio con planta en forma de ‘L’, obra de Ramiro Saiz Martínez. Por último, es de destacar la iglesia de los Pasionistas, ejemplo de utilización expresiva del ladrillo, proyectada en 1969 por el arquitecto Ricardo Lorenzo.
Arquitectura religiosa en otros núcleos de Santander
Con respecto a la arquitectura religiosa existente en el resto de núcleos poblacionales de Santander, son de reseñar el antiguo monasterio de Santa Catalina de Monte Corbán (San Román de la Llanilla), la iglesia de Santa María de la Asunción (Cueto), San Pedro (Monte), San Lorenzo (Peñacastillo), el santuario de la Virgen del Mar (San Román de la Llanilla) y la iglesia de la Virgen del Faro (Cueto).
El antiguo monasterio de Santa Catalina de Monte Corbán, perteneciente a la orden de los Jerónimos, fue fundado hacia 1407 tras la bula otorgada por el Papa Benedicto XIII sobre una pequeña ermita existente con anterioridad que estaba regentada por cinco monjes, uno de los cuales, fray Pedro de Oviedo, fue prior del monasterio entre 1407 y 1418. En 1415 este cenobio se unió al de Santa Marina, al cual se había retirado fray Pedro de Hoznayo, arcipreste de Latas y canónigo colegial de Santander, y al que se trasladaron los monjes de Santa Catalina, hasta su regreso a Corbán en 1418. Las obras más destacadas llevadas a cabo en él datan del siglo XVIII, centuria en la que se renovó la mayor parte de la fábrica, construyéndose el claustro nuevo, la escalera principal y la ampliación del lado norte. A lo largo del siglo XIX los jerónimos fueron expulsados, sus bienes incautados por el Estado y el edificio utilizado por los soldados ingleses como cuartel durante las guerras carlistas. Finalmente, el antiguo monasterio fue convertido durante el obispado de Manuel Arias Teijeiro (1850-1852) en Seminario Diocesano para la formación del clero secular de la diócesis santanderina. Declarado en 2002 Bien de Interés Cultural, con la categoría de monumento, en la actualidad, cuenta con una biblioteca compuesta por 20.000 volúmenes y una destacada galería de retratos de los obispos de Santander. Por último reseñar la iglesia de San Román, fruto de la reconstrucción en el siglo XVII de un templo anterior. El seminario fue declarado Bien de Interés Cultural en 2002.
Santa María de la Asunción de Cueto presenta una nave con dos capillas laterales en el lado de la Epístola y pórtico precedido de soportal de madera. Una torre de sección cuadrada, rematada por una balaustrada de piedra y un pequeño campanario, se alza a los pies de este templo construido con mampostería, salvo en los vanos y esquinales que presenta sillería, al igual que el segundo piso de la torre. Aunque existen referencias documentales que sitúan el origen de esta iglesia en el silo XIV, de esta época medieval tan solo se conserva el cuerpo bajo de la torre, siendo el resto del templo fruto de una ampliación llevada a cabo a lo largo del siglo XVIII.
San Pedro se encuentra en el centro de Monte. Fue construida a principios del siglo XVIII en sustitución de un templo primitivo levantado hacia el XV cerca del mar. El progresivo deterioro de aquel pequeño edificio hizo necesaria su reconstrucción, aunque en lugar de mantenerse su ubicación se optó por su derribo y se buscó un emplazamiento más cercano al pueblo para ubicar la nueva construcción, una determinación adoptada por el arzobispo Navarrete en 1709. El templo actual tiene planta de cruz latina y presenta sacristía adosada en el lado de la epístola, pórtico y torre a los pies, estructurada en cuatro tramos de anchura decreciente en altura. Este edificio apenas sufrió modificaciones hasta su remodelación en 1961.
San Lorenzo es la iglesia de más importante de Peñacastillo construida en el lugar conocido como La Peña por el arquitecto Alfredo de la Escalera Amblard e inaugurada en 1897. Esta nueva edificación vino a reemplazar a la levantada entre los siglos XVI y XVII, que había sido derruida dado su deficiente estado de conservación. Esta última, a su vez, había sustituido a un templo de la misma advocación que estaba situado en el barrio de Lluja y que había funcionado como monasterio desde el siglo XI. La iglesia actual cuenta con una nave, reforzada con contrafuertes, cabecera poligonal y torre a los pies de gran altura y coronada por un chapitel cónico y diversos añadidos rodeando su estructura. En este mismo núcleo se emplazan también los templos del Carmen, en Nueva Montaña, y de San Joaquín, en el barrio de Campogiro, ambos construidos a mediados del siglo XX, así como la iglesia de San Martín, ubicada en la calle 1.º de Mayo, y la ermita de Santa Lucía, en el barrio San Martín, que data de 1910.
El santuario de la Virgen del Mar en San Román de la Llanilla es una construcción cuyo origen se remonta al año 1315. En 1590 unos piratas holandeses asaltaron el templo, llevándose consigo la imagen de la Virgen y arrojándola al mar a la altura de Castro Urdiales, donde fue recuperada y devuelta a Santander. Tras el ataque, el santuario fue reconstruido y de nuevo reedificado y ampliado a finales del siglo XVII. Tras las sucesivas reformas, el templo presenta en la actualidad una nave dividida en tres tramos, mediante arcos de medio punto que asientan sobre pilastras toscanas, cubierta con bóvedas de crucería. En su exterior remata el edificio una espadaña de dos troneras, decorada con bolas en sus esquinales. En cuanto al patrimonio mueble, del santuario original tan solo se conserva el sepulcro medieval adosado a la pared del norte, perteneciente al fundador de la ermita, Gonzalo Fernández de Pámanes.
La iglesia de la Virgen del Faro de Cueto es un destacado ejemplo de arquitectura religiosa contemporánea. Fue proyectado por el arquitecto municipal Jaime Carceller Fernández, respondiendo a un encargo de Vicente Puchol Montís, obispo de Santander entre 1965 y 1967, que encargó un recinto de oración ecuménico. Se trata de un singular edificio con forma de hexágono en planta, inscrito en un círculo de 30 metros de diámetro, cubierto por una lámina de hormigón que es a la vez estructura y cerramiento que alcanza los 10 metros de altura en su centro.
CÓMO LLEGAR AL DE...BELLOTA
El restaurante De...Bellota se ubica en el número 23 de la calle Daoiz y Velarde de Santander, en pleno casco antiguo de la ciudad y a tan sólo 200 metros de la Plaza de Cañadío, en la zona de picoteo y de marcha de la capital cántabra.
Las principales vías de acceso por carretera a Santander, la capital de Cantabria, y que la comunican con el resto del Estado son:
- La autovía A6 (Bilbao-Santander), que es, con mucho, el mejor de todos los accesos y recomendable si se quiere llegar a Santander desde la zona este o sureste peninsular. Es mucho más cómoda que las carreteras desde Madrid y la Meseta.
- La autovía S-20 (Bezana-Santander), es una ramificación de la Autovía del Norte que accede a la ciudad por la zona norte y concluye en el Sardinero, junto a los Campos de Sport del Racing y el Palacio de los Deportes.
- La N-611 (Palencia-Santander) es el más sencillo de los accesos desde la Meseta. También es el más seguro en caso de mal tiempo.
- La N-623 (Burgos-Santander) es una carretera que cruza por el puerto de El Escudo, en la frontera entre Burgos y Cantabria; no es un puerto sencillo, sobre todo si existe la posibilidad de hielo o niebla en la carretera.
- La N-634 (Irún-La Coruña) es la única vía importante de acceso desde las provincias que limitan con Cantabria en su parte más occidental. Va siguiendo la costa y por eso no tiene las dificultades de las dos precedentes. El problema que puede presentar es el de un tráfico muy denso dependiendo de la hora.
Se puede llegar a Santander en autobús desde cualquiera de las principales ciudades españolas, por medio de los servicios ofrecidos por estas compañías: Alsa, Continental Auto, Viacarsa y Bilman Bus.
También podemos acceder a la capital cántabra en tren, bien en FEVE (cercanías, Oviedo y Bilbao), o bien en RENFE (Talgo Santander-Madrid-Alicante y cercanías). Las estaciones de tren y autobús están situadas en el centro de la ciudad.
Si alguien quiere llegar desde Inglaterra, puede utilizar el Ferry, que enlaza Santander con el puerto de Plymouth. Además, se puede acceder a la capital cántabra por mar desde las playas de Somo y El Puntal, así como desde Pedreña, utilizando el servicio de lanchas de Los Regina, conocido popularmente como las 'Pedreñeras'.
Por último, se puede llegar a Santander en avión desde Barcelona y Madrid en vuelos diarios ofrecidos por Iberia. También se puede llegar desde Roma, Frankfurt, Liverpool y Londres en avión en vuelos diarios ofrecidos por Ryanair.
Una vez en Santander el mejor modo de llegar hasta el establecimiento es dirigirse hacia la zona de la Plaza Pombo y la Plaza de Cañadío, junto a las que se encuentra la calle Daoiz y Velarde, en la que se ubica el restaurante De...Bellota.